Eficiencia19 de septiembre de 2026 · 3 min de lectura
1,2 millones de viviendas a aislar antes de 2030
Un informe sectorial calcula que el 94,2% del parque residencial es ineficiente. Para cumplir con 2030 habría que aislar 1,2 millones de viviendas.
El informe *Estado de la eficiencia energética en España 2026*, publicado el 7 de septiembre por Accumin Intelligence, pone números a algo que sospecha cualquiera que haya pedido un certificado energético para su piso: el 94,2% del parque residencial español se mueve entre las letras D y G, con la mayor parte concentrada en la E. La vivienda nueva, la única que nace ya con exigencias térmicas serias, representa apenas el 4% del total. Dicho de otro modo: el problema no se resuelve construyendo, se resuelve reformando lo que ya está en pie.
La cuenta pendiente hasta 2030
El informe traduce los objetivos energéticos a obra concreta. Para recortar 26.394 GWh de consumo final en el sector residencial antes de 2030, harían falta dos cosas en paralelo: rehabilitar la envolvente térmica de 1,2 millones de viviendas y sustituir más de 3,5 millones de sistemas de calefacción y agua caliente. Y todo ello en cuatro años.
Ese volumen implica multiplicar por 1,5 el ritmo de reformas registrado entre 2020 y 2025. El matiz importante es el siguiente: incluso alcanzando ese ritmo, el parque seguiría siendo mayoritariamente ineficiente. Según los modelos del informe, para llegar a un escenario intermedio habría que multiplicar por cinco el volumen actual de rehabilitación, y por diez si el objetivo es un parque mayoritariamente eficiente en 2050. La brecha, por tanto, no es de meses: es estructural.
Quién tiene certificado y quién no
Otro dato revelador es el de cobertura documental. Solo el 39,1% del parque residencial dispone hoy de certificado energético registrado. Y el reparto es muy desigual: Madrid llega al 69%, Navarra al 58%, Barcelona al 55,3% y Málaga al 51,8%. Por tipología, las viviendas en bloque alcanzan el 51,6%, mientras que las unifamiliares se quedan en el 17,5%. Buena parte del parque, sobre todo el de casa aislada o adosada, ni siquiera sabe en qué letra está.
Al mismo tiempo, 2025 cerró con más de 1,3 millones de certificados emitidos, un 3% más que el año anterior y el mejor registro de la serie. Lo interesante es para qué se piden: el 45% estuvo asociado a reformas energéticas, frente a una media del 19% entre 2016 y 2019. El certificado ha dejado de ser un trámite exclusivo de la compraventa y el alquiler para convertirse en el papel que acredita que una obra ha mejorado algo.
El informe también cuantifica el retorno físico de esas intervenciones: entre el 25% y el 75% de reducción de consumo en viviendas unifamiliares rehabilitadas, y entre el 10% y el 50% en pisos en bloque. La horquilla es amplia porque depende del punto de partida y de hasta dónde se llegue en la intervención.
Qué significa si vas a reformar
Primero, el orden importa. Los mayores porcentajes de ahorro que recoge el informe corresponden a la envolvente: aislamiento de fachada, cubierta y carpinterías. Cambiar la caldera por una bomba de calor en una vivienda que pierde calor por todas partes obliga a sobredimensionar el equipo y deja el ahorro a medias. Si el presupuesto no da para todo, aísla primero y dimensiona la máquina después.
Segundo, saca el certificado antes de tocar nada. Las ayudas y deducciones a la rehabilitación energética se conceden contra una mejora demostrable, y esa mejora se demuestra comparando el certificado previo con el posterior. Sin el de partida, la obra se puede quedar sin acreditar. Si vives en unifamiliar, es bastante probable que no tengas ninguno: dalo por hecho y pídelo.
Tercero, cuenta con los plazos. Si el ritmo de rehabilitación tiene que multiplicarse y las obligaciones europeas siguen apretando, la demanda de instaladores, aisladores y técnicos certificadores va a ir a más, no a menos. Pedir tres presupuestos con margen y reservar fecha de obra con antelación es hoy más útil que negociar un 5% en el precio final.
Y cuarto, si vives en comunidad, plantéalo en junta. Fachada y cubierta son elementos comunes: intervenir en bloque suele salir más barato por vivienda y abre líneas de ayuda que a un propietario individual le quedan cerradas.
Fuente: idealista/news. Este artículo es un resumen propio elaborado por la redacción de Reformería; para el detalle completo, consulta la fuente original.
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