Reformería

Eficiencia24 de septiembre de 2026 · 3 min de lectura

Solo el 39% de las casas tiene certificado energético

El informe de Accumin sitúa el 94,2% del parque residencial en letras D a G. Solo cuatro de cada diez viviendas tienen certificado registrado.

El parque de vivienda español sigue anclado en la parte baja de la escala energética. Según el informe *Estado de la eficiencia energética en España 2026*, elaborado por Accumin a partir de los certificados registrados, el 94,2% de las viviendas del país se sitúa en las letras D, E, F o G. Solo el 5,8% llega a las tres primeras: un 1,2% en A, un 1,6% en B y un 3% en C.

Lo llamativo no es únicamente el suspenso general, sino lo concentrado que está. El 67,3% de las viviendas tiene letra E, muy por encima del 12,6% que figura en G, el 9% en F y el 5,4% en D. Dicho de otro modo: dos de cada tres casas españolas parten exactamente del mismo escalón, con problemas muy parecidos de envolvente e instalaciones. Eso ayuda a entender por qué los presupuestos de rehabilitación energética se repiten tanto de una vivienda a otra.

El certificado, con más huecos que datos

El retrato tiene un límite importante: solo el 39,1% del parque residencial dispone de certificado energético registrado. El resto de viviendas, más de la mitad, no ha pasado nunca por una evaluación oficial.

La diferencia entre tipologías es notable. El 51,6% de las viviendas plurifamiliares —pisos en bloque— cuenta con certificado, frente a apenas el 17,5% de las unifamiliares. Por provincias, la cobertura es máxima en Madrid (69%), Navarra (58%), Barcelona (55,3%) y Málaga (51,8%), y cae con fuerza en buena parte del interior y del norte rural.

El volumen de certificaciones, eso sí, crece. En 2025 se emitieron 1,3 millones de certificados, un 3% más que el año anterior, y el 45% de ellos respondió a reformas energéticas, no a compraventas o alquileres. Es la señal más clara de que las ayudas públicas y los fondos europeos han movido obra real.

Piso o chalé: la reforma no rinde igual

Uno de los datos más útiles del informe para quien está decidiendo qué hacer con su casa es la horquilla de ahorro que se consigue al rehabilitar, y la diferencia según el tipo de vivienda.

En viviendas unifamiliares, las actuaciones de mejora reducen el consumo entre un 25% y un 75%, y suelen traducirse en un salto de una o dos letras en el certificado. En plurifamiliares, la reducción se mueve entre el 10% y el 50%, y el cambio de letra es bastante más limitado.

La explicación es geométrica antes que técnica: una casa aislada tiene fachadas, cubierta y suelo expuestos por todos lados, así que actuar sobre la envolvente tiene un efecto inmediato. En un piso intermedio de un bloque, buena parte de los cerramientos linda con otras viviendas, y las mejoras individuales —cambiar ventanas, por ejemplo— afectan a una fracción pequeña del total. Ahí el salto grande llega cuando se interviene en el edificio entero: fachada, cubierta y sistemas comunes.

El contexto de fondo es exigente. Para cumplir los objetivos de 2030, España necesita recortar 26.394 GWh de consumo energético residencial, lo que implica rehabilitar 1,2 millones de viviendas y sustituir 3,5 millones de sistemas de calefacción en cuatro años.

Qué significa si vas a reformar

Pide el certificado energético antes de tocar nada, aunque tu vivienda no esté en venta ni en alquiler. Es el punto de partida que necesitarás para justificar la mejora y para casi cualquier ayuda o deducción, que se calculan comparando el certificado previo con el posterior. Si arrancas la obra sin él, pierdes la referencia y, con ella, el acceso a la subvención.

Si vives en un chalé o en una casa entre medianeras, la envolvente es tu mejor inversión: el informe indica ahorros de hasta el 75% y saltos de una o dos letras. Si vives en un piso, cambiar ventanas mejora el confort, pero no esperes un cambio de letra por sí solo; merece la pena llevar la conversación a la comunidad de propietarios y plantear fachada y cubierta como obra conjunta.

Y antes de firmar el presupuesto, pide al técnico que simule la letra resultante con las actuaciones previstas. Es un trámite barato que te dice, en negro sobre blanco, si la reforma va a mover la calificación o solo la factura.

Fuente: Accumin — Informe 'Estado de la eficiencia energética en España 2026'. Este artículo es un resumen propio elaborado por la redacción de Reformería; para el detalle completo, consulta la fuente original.

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