Reformería

Mercado3 de octubre de 2026 · 4 min de lectura

Solo el 3% de los edificios tiene acceso sin barreras

El primer Barómetro de la Accesibilidad sitúa en 292.000 los edificios sin barreras. El 78% de las comunidades no ha hecho obras y el 61% no las prevé.

El parque residencial español sigue siendo, en su inmensa mayoría, un conjunto de edificios que no se puede recorrer en silla de ruedas ni con un andador. El I Barómetro de la Accesibilidad de la Fundación Mutua de Propietarios, difundido a mediados de septiembre, cifra en un 3% los edificios residenciales que ofrecen un itinerario completamente accesible desde la calle hasta la puerta de la vivienda. Sobre un total aproximado de 9,8 millones de edificios, hablamos de unos 292.000. El 97% restante presenta al menos una barrera.

Conviene leer el dato despacio, porque no se refiere a edificios "poco cómodos". Una barrera es un escalón en el portal, un rellano intermedio, un ascensor que arranca en la entreplanta o un paso demasiado estrecho. Cualquiera de esos detalles basta para que alguien con movilidad reducida dependa de ayuda para entrar y salir de su propia casa.

La antigüedad del edificio lo explica casi todo

El estudio separa el parque por épocas y el contraste es claro. Entre quienes viven en inmuebles construidos antes de 1964, el 49% considera que su edificio no es apto para una persona con movilidad reducida. En construcciones recientes ese porcentaje baja al 14%. Es el resultado previsible de cómo ha evolucionado la normativa: la exigencia de proyectar itinerarios accesibles llegó tarde y se aplica sobre todo a la obra nueva, mientras el grueso del parque se levantó antes de que existiera.

El barómetro también pregunta a la población general qué haría ante un problema de movilidad. Un 33% cree que tendría que cambiar de edificio si pasara a usar silla de ruedas, un 22% cambiaría de barrio y un 18% incluso de municipio. Entre las personas que ya tienen movilidad reducida, el 29% se plantea mudarse de barrio. Y un 36% de los españoles afirma que renunciaría a su vivienda actual si le apareciera una limitación de movilidad.

El freno es el dinero y la junta de vecinos

Aquí está la parte que afecta de lleno a quien se plantea una obra. El 78% de las comunidades de propietarios no ha acometido mejoras de accesibilidad y el 61% no prevé hacerlas en los próximos años. Los dos motivos que recoge el estudio resultarán familiares a cualquiera que haya pasado por una junta: el coste económico, señalado por el 31%, y la falta de acuerdo entre vecinos, que menciona el 17%. En el plano individual, un 84% considera que adaptar su vivienda a unas necesidades nuevas sería complicado por dinero.

Cristina Pallàs, directora de la Fundación Mutua de Propietarios, relaciona el diagnóstico con el envejecimiento de la población y reclama entornos concebidos para todas las personas.

Para las empresas de reforma el mensaje es de doble filo: existe una demanda potencial enorme y, al mismo tiempo, está atascada en decisiones colectivas. La obra de accesibilidad no se vende a un cliente, se vende a una comunidad entera.

Qué significa si vas a reformar

Si tu comunidad ya va a tocar fachada, cubierta o portal por otro motivo, mete la accesibilidad en ese mismo proyecto. El andamio, la licencia y la dirección de obra ya están pagados, y repetir esa estructura de costes dentro de cinco años para poner una rampa sale mucho más caro que resolverlo ahora.

Pide el presupuesto desglosado por partidas: supresión del escalón de entrada, rampa, plataforma elevadora, rebaje del foso del ascensor, ampliación del hueco. Un precio global y cerrado es casi imposible de aprobar en junta; un desglose permite empezar por lo asumible y dejar el resto planificado.

Antes de convocar la votación, revisa dos cosas: qué línea de accesibilidad tiene abierta tu ayuntamiento o tu comunidad autónoma, porque la mayoría de convocatorias de rehabilitación la incluye, y qué obligaciones impone la Ley de Propiedad Horizontal a la comunidad cuando las solicita un propietario con discapacidad o de edad avanzada. En varios casos la obra no es una mera opción sometida a mayoría.

Y si la reforma es dentro de tu piso, anticípate aunque hoy no lo necesites: ducha a ras de suelo en lugar de bañera, puertas con paso suficiente para una silla, suelo continuo sin resaltes y refuerzos en el muro del baño para anclar asideros más adelante. Decidido en fase de proyecto, el sobrecoste es marginal; hacerlo después significa volver a levantar el baño.

Fuente: CIC Construcción y Arquitectura. Este artículo es un resumen propio elaborado por la redacción de Reformería; para el detalle completo, consulta la fuente original.

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